sábado, 21 de mayo de 2011

Naia

<<3 años antes>>

El día del incendio en la casa de los Balmhes era un jueves como cualquier otro. Cassie y yo reíamos por los interminables pasillos de la casona junto con Naia, la hija del encargado de las caballerizas.
Naia era una joven peculiar. Una de esas chicas descaradas y valientes. De esas que mirarían de frente al mismísimo diablo sin pestañear. Sus ojos negro azabache eran grandes y tristes, y su pelo moreno y ondulado serpenteaba salvaje sobre su espalda.
Sus tiernos quince años la dotaban de una belleza carnal y caliente que contrastaba con los rasgos perfectos y fríos de su inseparable amiga.

Cassandra por aquella época tenia una belleza gélida pero hipnotizadora. Sus cabellos rubios y lisos se deshacían en infinitas mechas que muchas veces caían sobre sus ojos, serenos y penetrantes, del color de las perlas.
Ambas eran realmente preciosas, y yo como siempre estaba en medio de las dos.

Escuchábamos embelesados como la joven campesina nos relataba sus aventuras en el bosque o nos informaba sobre los cotilleos que rondaban el pueblo, muchos de ellos sobre la familia de Cassie, los Duques de Balmhes y poseedores de mas de un tercio de las tierras de Dhelyra.

Yo , en esos años vivía en casa de mi tío y  maestro, Sorbil, que me entrenaba para ser un Crathos. Un protector de la reina.
En realidad mi vida consistía casi exclusivamente en entrenar con la espada , el arco,  y defenderme en el lenguaje de las Hiedrass. Por eso, el poco tiempo que me sobraba lo exprimía al máximo.

Llegó un punto en la conversación en el que la campesina se paró en seco.
- En serio , Sandra. ¿que te pasa?.-Cassandra apenas había soltado ninguna de sus habituales carcajadas ante las extravagantes historias de Naia.
-Nada, es solamente que no puedo fingir una sonrisa cuando no la siento- dijo de una forma timida pero convincente.
-¿Ahora vas a tener secretos con nosotros?- Dije yo, interrumpiendo su conversación.
-No es un secreto. Es mas , mañana probablemente lo conocerá toda Delhyra.
-No puede ser.. -susurró Naia, mientras esbozaba una mueca de disgusto.
-¿que pasa Nai?- Titubeé nervioso
Las dos adolescentes se fundieron en una mirada interminable que apenas llegué a descifrar.
-Mi padre.. ya ha decidido.-Dijo la joven noble con gesto de resignación.
-¿cuando?
-Este verano. Era cuestión de tiempo, Naia,  ya tengo dieciséis años.
-Con.. ¿con quien?- disparó la campesina sin mas rodeos.
-Será con Maik Lancasther, el sobrino de la reina. La ceremonia se celebrará dentro de cincuenta lunas.

Durante los siguientes instantes apenas se oyó un ruido en esas cuatro paredes que poco antes estaban inundadas de risas. Los ojos de Sandra se llenaron de lágrimas, aunque ninguna llegó a profanar su pálida piel.
El Conde Maik, era uno de los mayores terratenientes del continente. Y había capitaneado el escuadrón negro en la batalla que dio el poder a su majestad, la reina Irina.
Pero contaba ya con mas de cincuenta años.. y su aspecto soportaba el fulgor de mil batallas, y millones de reproches.
Era una buena jugada para asegurar la posición social de los Balmhes, pero no auguraba  felicidad para su hija.

Cassie simuló torpemente una sonrisa, aunque esa habilidad la iría perfeccionando con los años.
Ninguno de los tres supimos que decir. Solo Naia rompió el silencio minutos después, para proponer una idea que marcaría nuestra vida para siempre.

1 comentario:

  1. Los matrimonios de conveniencia nunca, o la inmensa mayoría de las veces, salen bien. Cassandra sabe que así no será feliz y nuestro querido narrador lo sabe también.
    Quiero saber qué es lo que tiene Naia en la cabeza, me encanta la manera de pensar de la inteligente gente de baja estirpe.

    quiero mas!

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